27 nov. 2013

Profe ERES lo MÁS de lo MÁS

Hoy quiero hacer una entrada muy personal, porque es el día del Maestro y he tenido la suerte de tener algunos profesores excepcionales.
... Y ¿sabéis algo más? tambien he tenido la oportunidad -buscada por mí, claro- de poder decírselo a ellos personalmente, cara a cara, con toda la emoción que un momento así desencadena.

En Primaria tuve una tutora excepcional, la Seño María Luisa, yo era muy tímida por aquel entonces, y ella me espoleaba cada día, para que saliera de mi caparazón. En aquel momento me resultaba incómodo, porque me ponía colorada a cada rato, pero me sirvió de entrenamiento para salir de la "zona de confort" y aventurarme en territorios no tan cómodos pero sí más reales, sociales, de compartir con otros.

En Bachillerato conocí a Maria Julia, mi profesora de literatura. Era tal su pasión por las letras, que creo que en sólo un año me devoré casi toda la biblioteca de mis padres. Cada vez que mencionaba un libro le ponía tanta emoción que me invadían las ganas de encontrarlo y disfrutarlo. Era María Julia, una persona encantadora y dulce, con ella aprendí a partes iguales de la humanidad y de las letras.

En Bellas Artes, tuve una profesora de Restauración de Libros, que me dió una lección: las cosas no basta con hacerlas, hay que hacerlas bien. Le presenté en una ocasión un libro encuadernado por mí, forradas las tapas de tela -vamos una cucada- y con el material sobrante decidí hacerle una caja a medida a dicho libro, pero me faltó tela para forrar bien la caja por dentro. La profesora me afeó mucho el trabajo realizado con la caja, me dijo que mejor no haberla hecho. Yo me sentí mal, no la entendía y ella me explicó lo que antes os dije... Una vez pasado el berrinche, la entendí, es más, ahora conecto su pensamiento con Antoñita Bandrés: de hacerlo, hacerlo entero.

Y por último, no puedo dejar de hablar de Carlos, mi profesor de armonía en el Conservatorio. Su confianza en mí, me catapultó a conseguir cosas que nunca creí que fuera capaz de hacer. Fuímos compañeros de música de cámara, y junto a él logré tocar el piano a un nivel que no sabía que tenía. La ecuación está clara: confianza del 
profesor = autoestima + motivación del alumno.

A todos vosotros, y a los demás que no menciono también (porque siempre hay una lección detrás de cada relación personal): 
G R A C I A S y F E L I C I D A D E S en el Día del Maestro.

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